Mathew vivía en Canadá.
Frío, estrés, tráfico, renta alta… lo típico.
Trabajaba desde casa, pero no lo disfrutaba. Un día me dijo:
—Chema, si igual voy a estar frente a la compu… ¿por qué tengo que congelarme para hacerlo?
Y tenía razón.
Un día, sin hacer mucho ruido, compró un departamento en Puerto Morelos.
Nada de lujos exagerados, pero con todo lo necesario:
vista verde, buena señal de internet, paz, y el mar a 5 minutos.
Se mudó.
Instaló su laptop en la terraza, se armó una rutina sencilla, y empezó a vivir como muchos sueñan:
trabaja desde casa, en shorts, sin prisas, y con la sonrisa que allá solo veía en vacaciones.
Y el otro día me soltó una frase que resume todo:
—Una cerveza Corona en un restaurante en Canadá me cuesta 45 dólares canadienses.
Aquí me la tomo en la playa por 45 pesos… y encima me sonríen.
¿Lo mejor?
Ahora su hermano quiere hacer lo mismo. Su prima también. Y un par de amigos ya me escribieron directo:
—Chema, quiero lo que tiene Mathew.
Y es que Mathew no compró solo ladrillos.
Compró libertad. Clima. Calidad de vida.
Esto no es para todos. Pero si tú también trabajas remoto, estás cansado del gris y quieres vivir donde otros solo van a desconectarse un rato…
No esperes a que te lo cuenten en Instagram cuando ya sea tarde y que los precios se pongan como en Vancouver.
Contáctame. Te muestro qué hay hoy en Puerto Morelos antes de que los de fuera se lo lleven todo.
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